Migrantes acosan a mujeres en cruceros de Tlaxcala y ofrecen favores sexuales por dinero

El estado de Tlaxcala es un punto estratégico en la ruta migratoria de personas provenientes de países centroamericanos ya que conecta al sur con el centro del País.

Transitan diariamente migrantes que buscan llegar a Estados Unidos y viajan principalmente de forma furtiva a bordo del tren de carga proveniente del estado de Chiapas, la frontera sur de México. El tren denominado “La Bestia” por algunas horas realiza una parada técnica en el municipio de Apizaco Tlaxcala o disminuye su velocidad en tránsito hacia el estado de México.Este punto es la mitad del camino rumbo a los Estados Unidos y es un lugar propicio para que los migrantes busquen reabastecerse o descansar… Generalmente viajan sin recursos económicos, situación que los obliga a pedir dinero para comida.

Existe en Apizaco un albergue denominado “Casa del Migrante La Sagrada Familia” que ofrece caridad humana, respeto y cariño fraterno a quienes desafortunadamente buscan llegar al vecino país del norte.

Sin embargo,  existen casos registrados de personas que prefieren quedarse a trabajar en México y otros más que encuentran en la mendicidad una fuente diaria de ingresos lo que les permite establecerse y/o subsistir de este modo en algunas ciudades del estado más pequeño del País (Tlaxcala).

Es en este lugar donde se han registrado casos aislados de acoso a mujeres en los cruceros con semáforos, pues los inmigrantes aprovechan los altos para pedir dinero a cada uno de los conductores.

“…Con amabilidad le respondí que no traía dinero incluso cometí el error de disculparme, y fue entonces cuando se acercó más a mi vehículo y exclamó: si no traes dinero invitame a dar una vuelta, al mismo tiempo que introdujo su mano a la camioneta y agarró mi mano.

Obviamente me espanté e intenté avanzar pero los autos seguían detenidos, mi reacción inmediata fue tocar el claxon para pedir ayuda, sin embargo se malinterpreto con la incitación a que los demas vehículos se movieran, pues nadie hizo caso a lo que me estaba pasando.

Con nerviosismo busqué cerrar la ventanilla, que no estaba completamente abajo, sin embargo, por ser la hora del mediodía la traía abierta, fue cuando su mano presionó con fuerza el vidrio impidiendo que lo cerrara.

De forma depravada esbozó quiero vivir una aventura contigo después me pagas, estas muy bonita, fue entonces que pude acelerar con el cambio de luz del semáforo lo que permitió que su mano se soltara violentamente del vidrio de mi camioneta.”

Sin duda una experiencia que para mí fue traumática y que habrá a quienes les parezca algo menor pero no le deseo a ninguna mujer que viaja sola por las tranquilas calles de Tlaxcala, encontrarse a un sujeto que con esta actitud te arruina el día y causa miedo e inseguridad ahora, hasta en el auto.

Este fue el caso de la Señora Genoveva quien escribió a la redacción de La Polilla Tlaxcala con la finalidad de que su caso sirva para alertar a las mujeres que conducen sus automóviles sin compañía.

El acoso callejero es un problema que pareciera no tener importancia, incluso se trata de justificar con el argumento que las mujeres lo provocan, en la forma de vestirse, caminar o comportarse, sin embargo esto demuestra la falta de civismo y respeto hacia la mujer.

Por definición el acoso callejero son las frases, gestos, silbidos, sonidos de besos, tocamientos, exhibicionismo, con un manifiesto carácter sexual que perturba la tranquilidad de la persona, especialmente de las mujeres y en ocasiones llega a causar daños psicológicos.

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