“No hay Domingo sin mole en Tlaxcala”… #Reportaje

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Tradicional Mole de Tlaxcala (imagen Internet)

Fiestas Patronales: historia, civilización y cultura de un pueblo

 

Hablar de Fiestas Patronales es remontarnos a la época de la Evangelización y de los franciscanos. Los antiguos habitantes del Continente Americano desconocían toda práctica religiosa católica, y es con la llegada de los españoles que todo cambia para Latinoamérica y sobre todo para Tlaxcala, considerada cuna de la Evangelización.

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción (Capilla abierta o de indios)

Es aquí en este Estado de la República, donde se erige el primer convento franciscano (1537-1540) o Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, de donde parte la evangelización hacia otros lugares del país.

De la construcción de los Conventos Franciscanos, grandes en belleza y ricos en arte europeo; viene la construcción de las Iglesias, de donde se desprenden las famosas fiestas patronales. Se dice que por cada iglesia hay un Santo Patrono o Patrón, un santo principal al que se le rinde culto y se le festeja en grande un día al año.

Según datos del INAH del año 2016, en Tlaxcala existe un registro de 501 Iglesias, tomando en cuenta catedrales y capillas. Eso habla de una Fiesta Patronal cada día, los 365 días del año. De hecho existe un dicho “no hay Domingo sin mole en Tlaxcala”.

Un dato curioso, antes de abordar el contexto de una Fiesta Patronal, es que muchas de las Iglesias de Tlaxcala fueron construidas con piedra de pirámide,  y en las construcciones aún se puede observar elementos prehispánicos escondidos. Otro dato es que muchos de los Santos principales de las iglesias, a los que se les ofrece un festejo importante, tienen que ver de algún modo con deidades de la época prehispánica, ejemplo de ello es San Miguel del Milagro, Santo cuyas características tienen que ver con el “hombre pájaro” deidad de los Olmecas-xicalancas.

Las Fiestas Patronales, son esenciales en la identidad de cada pueblo o población de Tlaxcala, a medio milenio de evangelización, representan una tradición difícil de desaparecer, por el contrario es el hacer, y la cultura de familias enteras.

La Fiesta Patronal, se programa desde un año de anticipación, se elige un Consejo Patronal, encabezado por un Mayordomo, quien a su vez organiza y cubre el mayor costo que erogan las actividades que se organizan en torno a las festividades.

Es el Mayordomo quien elige un representante para cada una de las actividades, que incluye la música y en su mayoría los cohetes y fuegos artificiales.

La celebración de la Fiesta Patronal o del Santo Patrono, es algarabía y tradición para cada pueblo, pues a pesar de tener varias iglesias, una es la principal y es donde se resguarda el Santo al que se le rinde el festejo.

Basílica de Nuestra Señora de Ocotlán (imagen Internet)

Un bello ejemplo de lo anterior es la Basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, construida alrededor de 1541, y donde se venera a la Virgen llamada de Ocotlán por habérsele aparecido en un árbol de ocote al indígena Juan Diego.

La celebración se lleva a cabo en el mes de mayo, la famosa “Bajada de la Virgen”, cuyas actividades las encabeza una procesión con la imagen de la virgen, por las principales calles de la ciudad de Tlaxcala.

Se desarrolla el tercer lunes del mes de mayo, inicia en la madrugada con el canto de las mañanitas, una misa y ofrecimiento de tamales y atole a los feligreses.

El recorrido, al que se suman miles de peregrinos de distintos puntos del país, es colorido porque las calles,  por donde pasa la Virgen de Ocotlán sobre los hombros de personas devotas, se cubren de tapetes de serrín y flores.

Las personas del pueblo, como de todos los pueblos que integran el histórico estado de Tlaxcala, para celebrar este acontecimiento y demostrar su gusto por la fiesta, preparan en sus hogares “ el tradicional mole”.

Las Fiestas Patronales tienen más de tres siglos de celebrarse, desde entonces los habitantes de un pueblo y otro se visitan constantemente. “No hay Domingo sin mole”.